Si quieres beber algo para bajar todos estos platos tan exóticos nada mejor que una botella de vino en la que se ha ahogado y fermentado durante un año una familia de ratones. Cuentan que no tiene demasiado olor y que sabe bastante mal, pero los chinos lo toman como si fuera un tónico para curar problemas de hígado, piel y el asma.
Si estos bichos de ocho patas son tu peor pesadilla, es más que cuestionable si este plato será de tu gusto o no. Pero si vas a Camboya no dejes pasar la oportunidad de catar la delicia local: tarántula frita. Dicen que el sabor es bastante agradable, como una especie de mezcla entre pollo y bacalao… sólo que con ocho extremidades peludas.
Necesitarás un estómago a prueba de bombas para resistir esta delicatesen. Los “huevos centenarios” son negros por dentro y se suelen conservar durante meses en una mezcla de arcilla, cenizas y cal. Desprenden un fuerte olor a amoníaco y azufre, así que si te apetece una conserva algo fuerte, esta es la tuya.
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